- La Asamblea General aprobó una resolución con 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones; las diferencias diplomáticas con Washington y los cambios de postura de varios países marcaron la votación.
NACIONES UNIDAS.
La Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó nuevamente una resolución que pide poner fin al embargo económico impuesto por Estados Unidos contra Cuba. Sin embargo, el resultado evidenció una disminución del respaldo internacional a la iniciativa presentada por el Gobierno cubano.
El documento recibió 130 votos a favor, 17 en contra y 25 abstenciones, en la trigésima cuarta ocasión en que el organismo se pronuncia contra las restricciones económicas estadounidenses. En 2025, la propuesta había conseguido 165 votos favorables, siete en contra y 12 abstenciones.
Aunque la mayoría de los Estados miembros respaldó el llamado, el resultado reflejó cambios en la postura de distintas naciones, en medio del endurecimiento de la política de Washington hacia la isla.
DISMINUYE EL APOYO DE PAÍSES LATINOAMERICANOS
Entre los países que rechazaron la resolución se encuentran Argentina, Ecuador, Colombia, Costa Rica y Paraguay, que se sumaron a Estados Unidos en su oposición al documento.
Por otra parte, Alemania, Italia y Letonia optaron por la abstención, una postura que destacó por el cambio respecto de votaciones anteriores. Venezuela, considerado históricamente uno de los principales aliados de Cuba, no participó en la sesión.
Mike Waltz, representante estadounidense ante la ONU, expresó su satisfacción por el cambio de postura de algunos países y manifestó su expectativa de que esta tendencia continúe.
CUBA DENUNCIA EL IMPACTO DE LAS SANCIONES
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, celebró que la mayoría de los integrantes de la ONU votara contra el embargo y cuestionó las presiones que, según afirmó, buscaban modificar el sentido de la votación.
La Habana atribuye buena parte de sus dificultades económicas a las sanciones estadounidenses. La isla enfrenta escasez de productos básicos, inflación y cortes eléctricos prolongados, problemas que se han agravado en medio de las restricciones energéticas y las medidas impulsadas por la administración de Donald Trump contra el suministro de petróleo a Cuba.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, también criticó la política de Washington y sostuvo que el resultado de la votación demuestra que Estados Unidos continúa enfrentando oposición internacional por el embargo.
No obstante, la resolución aprobada por la Asamblea General tiene carácter no vinculante. Por ello, el pronunciamiento no obliga jurídicamente al Gobierno estadounidense a levantar las restricciones, cuyo eventual fin depende de decisiones políticas y legislativas en Estados Unidos.
TENSIONES ENTRE LAS DELEGACIONES
La sesión estuvo marcada por enfrentamientos verbales entre representantes de Washington y La Habana. Durante los debates se registraron gritos, acusaciones y empujones, especialmente durante la intervención de Waltz.
Rodríguez cuestionó las declaraciones del funcionario estadounidense y lo acusó de faltar a la verdad. Ante el intercambio de señalamientos, el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, intervino en varias ocasiones para mantener el orden.
La delegación estadounidense también acusó al diplomático cubano Richard Tur de la Concepción de forcejear con un funcionario de Washington que grababa parte de la reunión. Tras el incidente, el Gobierno estadounidense ordenó su expulsión y le concedió 24 horas para abandonar el país.
La ONU reforzó la presencia de personal de seguridad durante las sesiones para evitar que los enfrentamientos escalaran.
UN PRONUNCIAMIENTO DE PESO DIPLOMÁTICO
Aunque la resolución no tiene fuerza obligatoria, representa la posición mayoritaria de los Estados miembros frente a una política vigente desde la Guerra Fría.
El resultado de este año refleja dos escenarios: el rechazo mayoritario al embargo y una reducción considerable del respaldo que Cuba había obtenido en votaciones anteriores. Para el Gobierno cubano, el desafío será mantener el apoyo diplomático internacional en medio de la crisis económica y las crecientes tensiones con Washington.
