• El tratamiento experimental desarrollado por Moderna y MSD fue evaluado en mil 137 pacientes y, combinado con inmunoterapia, mejoró los resultados después de una cirugía por melanoma de alto riesgo.

Internacional.- Una nueva estrategia contra el cáncer comienza a mostrar resultados alentadores. Una vacuna personalizada basada en tecnología de ARN mensajero, desarrollada conjuntamente por las farmacéuticas Moderna y MSD, consiguió reducir en 42 por ciento el riesgo de recaída o muerte en pacientes con melanoma de alto riesgo, cuando se administra junto con un tratamiento de inmunoterapia.

Los resultados corresponden al ensayo clínico internacional de fase III INTerpath-001, en el que participaron mil 137 pacientes que habían sido sometidos a una cirugía para retirar completamente un melanoma cutáneo en etapas de alto riesgo, comprendidas entre la IIB y la IV.

De acuerdo con los datos presentados durante el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) 2026, la combinación de la vacuna experimental, denominada intismeran autogene (V940 o mRNA-4157), con pembrolizumab, comercializado como Keytruda, mostró mejores resultados que la administración de pembrolizumab por sí solo.

MAYOR PROTECCIÓN CONTRA LA REAPARICIÓN DEL CÁNCER

Después de un seguimiento promedio de 24.6 meses, el 82.2 por ciento de los pacientes que recibieron ambos tratamientos permanecía sin recaídas, frente al 70 por ciento de quienes únicamente recibieron inmunoterapia.

El estudio también identificó una reducción del 38 por ciento en el riesgo de desarrollar metástasis a distancia o morir. Al cumplirse dos años, el 88.5 por ciento de los pacientes tratados con la combinación no había presentado este tipo de complicaciones, en comparación con el 80.2 por ciento del grupo que recibió únicamente pembrolizumab.

Los investigadores consideran que estos resultados representan un avance importante en el desarrollo de tratamientos oncológicos personalizados, particularmente porque corresponden a un ensayo de fase III, una etapa fundamental antes de solicitar la autorización para su utilización generalizada.

Sin embargo, los resultados no significan que la vacuna haya demostrado reducir la mortalidad por sí sola. Los datos de supervivencia global todavía no son concluyentes y será necesario prolongar el seguimiento para determinar si el beneficio observado también se traduce en una mayor esperanza de vida.

¿CÓMO FUNCIONA LA VACUNA PERSONALIZADA?

A diferencia de las vacunas convencionales, este tratamiento se fabrica tomando como referencia las características genéticas del tumor de cada paciente.

El procedimiento comienza con el análisis de una muestra del tejido canceroso y una muestra de sangre. Mediante la comparación del material genético se identifican las mutaciones específicas del tumor, a partir de las cuales se seleccionan hasta 34 neoantígenos, es decir, señales que permiten distinguir a las células cancerosas de las sanas.

Posteriormente, se desarrolla una fórmula individual de ARN mensajero con instrucciones para que el organismo produzca esas señales y entrene al sistema inmunitario para reconocerlas y atacar las células que puedan permanecer después de la cirugía.

La vacuna se complementa con pembrolizumab, un medicamento que ayuda a evitar que las células cancerosas bloqueen determinados mecanismos de defensa del organismo, permitiendo que el sistema inmunitario mantenga su actividad contra la enfermedad.

En el ensayo clínico se administraron hasta nueve dosis de la vacuna, con intervalos de tres semanas, mientras que el tratamiento con pembrolizumab podía extenderse aproximadamente durante un año.

LOS EFECTOS SECUNDARIOS Y LOS RETOS PARA SU APLICACIÓN

Como ocurre con otros tratamientos oncológicos, la combinación también presentó efectos secundarios. Entre los más frecuentes se identificaron fiebre, cansancio y molestias relacionadas con la administración de la vacuna.

Las compañías informaron que, durante el estudio, no se identificaron nuevas señales de seguridad que modificaran el perfil de riesgos conocido del tratamiento.

Pese a los resultados favorables, todavía existen desafíos para que esta tecnología pueda llegar a los hospitales de manera generalizada. Entre ellos destacan el tiempo necesario para fabricar cada dosis, los costos de producción y la capacidad de adaptar el procedimiento a un mayor número de pacientes.

Otro aspecto pendiente es determinar cómo podría combinarse esta estrategia con otros tratamientos disponibles, particularmente aquellos que se administran antes de una intervención quirúrgica.

Por ahora, intismeran autogene continúa siendo un tratamiento experimental y requiere avanzar en los procesos regulatorios correspondientes antes de recibir autorización para su comercialización y uso generalizado.

INVESTIGAN SU POTENCIAL EN OTROS TIPOS DE CÁNCER

El desarrollo de esta tecnología no se limita al melanoma. Moderna y MSD también mantienen investigaciones para evaluar su aplicación en otros tumores, entre ellos los de pulmón, vejiga y riñón.

El avance abre nuevas posibilidades para la medicina personalizada, con tratamientos diseñados a partir de las características particulares de cada enfermedad y de cada paciente.

Aunque todavía no representa una cura contra el cáncer ni una alternativa disponible para toda la población, los resultados del ensayo INTerpath-001 constituyen uno de los avances clínicos más relevantes en el campo de las vacunas terapéuticas personalizadas.